24.5.06

Don´t stop the music


Los últimos años de mi vida han consistido, hablando un poco exageradamente, en ir de casa al trabajo y del trabajo a casa. Desde hace unos meses, mi vida consiste en ir de casa al trabajo, del trabajo a un concierto, y del concierto a casa. Siempre he sido una loca de la música. Cuando era pequeña, era tremendamente cantarina. Mi madre cuenta que, con dos o tres años, me dirigía al lugar donde se sentaba mi abuela Manuela, colocaba la cabeza en su regazo, y esperaba que mi abuela me rascara la espalda, algo que aún hoy me parece uno de los mayores placeres físicos que existen. Allí, de pie, la escuchaba cantar, mientras ella movía sus manos de anciana nonagenaria en mi espalda de niña que aún no se había echado el peso de la vida encima.

En mi casa soy la única que tiene un grado de oído aceptable, y mi teoría es que las canciones de mi abuela afinaron mis orejas hasta hacerlas más útiles que ser unos meros cartílagos destinados a los pendientes. También es verdad que se ocuparon de apuntarme a guitarra y solfeo. Pero claro, estudiar solfeo a los siete años es bastante coñazo, así que mi formación musical no pasa de haberme examinado de primero y segundo de solfeo y de conocer los suficientes acordes como para tocar esas horribles versiones de Lennon o Dylan en las misas dominicales.

Siempre he cantado. He cambiado mucho de estilo, pero adoro cantar. Nunca conseguí que esa afición fuera del todo aceptada con mi madre, quizá porque cantaba hasta en las comidas. Mientras masticaba los alimentos, me acompañaba de un Mmmmmmm que reproducía cualquiera de las canciones que tuviera en ese momento en el cerebro. Mi madre atacaba: “El que come y canta, algún sentido le falta”. Mamá, ese refrán es terrible, así que déjame que hoy te contraataque sin refranero, pero con Peret: “¡Alegría! Si quéreis tener, cantar, alegría de vivir. Para disfrutar, cantar. ¡Canta y sé feliz!”

Cuando era más jovencita era más atrevida. Atacaba la canción protesta con la misma energía que la copla popular y, algo más tarde, el tango clásico y todo el repertorio de Serrat. Mi madre abrió más de un día la puerta de la habitación porque, atravesando las paredes y las ondas de su eterno transistor en el oído, le llegaban compases de los más famosos hits de Doña Concha. Me encantaba la Piquer, con esa voz tan recia, y ese sentimiento… ¡¡Lo que le gustaba llorar en todas las canciones!!

Con el tiempo me fui modernizando, y aparte de darme al pop español (de aquellos años los únicos que sigo escuchando con cierta asiduidad (aunque poca) son los secretos) , pasé, igual que en el cine, esa etapa intelectualoide que consiste en decir que te gusta el jazz. Bueno, al final me gustan un poco las grandes orquestas y Pat Metheny, pero eso no es que te guste el jazz, yo creo que afortunadamente.

A partir del 92 empecé a comprar CD´s, porque aunque parezca mentira, una melómana como yo vivía en una casa en la que nunca existió un tocadiscos, pick- up (léase picú) y casi ni un cassette decente. Tampoco en el 92 tenía un reproductor de cd, pero sí algo de dinero para almacenar álbumes en ese formato revolucionario y carísimo para la época. Mi primer cd fue un recopilatorio de canciones de los musicales de la MGM. Nunca he hecho mejor compra musical. Lo debí escuchar miles de veces; Singin´in the rain, ´S marvellous, Ol´ man river, Get happy… Todos esos temas son verdaderas joyas, y es una pena irse de este mundo sin escucharlos, porque no sé muy bien explicar qué tienen y cómo lo consiguen, pero cada uno de ellos alcanza al 100% el objetivo para el que fue escrito: que lo bailes, que te rías, que quieras sentirte enamorado…

What a day this has been! What a rare mood I'm in!
Why, it's almost like being in love!
There's a smile on my face for the whole human race!
Why, it's almost like being in love!
All the music of life seems to be like a bell that is ringing for me!
And from the way that I feel when that bell starts to peal,
I could swear I was falling, I would swear I was falling,
It's almost like being in love.

… así se siente Gene Nelly, uno de mis amores infantiles (¡por favor, qué señor tan guapo!), cuando se enamora de Fiona en Brigadoon, y así te hace sentir, estés enamorado o no.

Otra de mis favoritas es Make´em laugh. Para alguien que se dedica a escribir guiones, esta canción debería estar grabada a fuego en la mente, a ver si espabilo. Ningún Robert McKee podrá jamás ser más sabio que este trozo de la canción que cantaba Donald O´Connor:

Make 'em laughMake 'em laugh
Don't you know everyone wants to laugh?(Ha ha!)
My dad said "Be an actor, my sonBut be a comical one
They'll be standing in linesFor those old honky tonk monkeyshines"
Now you could study Shakespeare and be quite elite
And you can charm the critics and have nothin' to eat
Just slip on a banana peel The world's at your feet
Make 'em laugh Make 'em laugh Make 'em laugh

Han pasado muchos grupos y músicos por mi vida: Sting (¿Cuántas veces pude escuchar The dream of the blue turtles?), R.E.M, a los que escuché mucho en mis primeros años de facultad… hasta llegar a Rufus Wainwright. Todos los demás no los voy a nombrar, porque los que me conocen ya lo saben, y los que no, no creo tampoco que estén interesados.

Bueno, todo esto para contar que ahora voy mucho a conciertos. Claro que, este post me ha quedado tan insufriblemente largo que las crónicas concierteras del último mes se van a tener que quedar para el próximo. Mea culpa!

7 comentarios:

Dani dijo...

Pueees yo no recuerdo que me cantara nadie. Recuerdo el Tragic Kingdom de No Doubt, y esa mancha en el historial de todo buen twentysomething que es el Spice, y luego ya recuerdo ver los vídeos de Stand By Me y All Around The World por la tele y comprar el Be Here Now de Oasis (sí, qué pasa).

Y aquí estoy ahora dando el coñazo a todo el mundo que si Ferdinand por aquí, que si Arcade Fire por allá, que si White Stripes por arriba que si Rufus por abajo (no por abajo mío no se me entienda mal).

Esa es mi historia. Tú cuentas mejor las tuyas.

Un besoo.

Ilse dijo...

Ah, yo también tengo el tragic kingdom de No Doubt, y creo que las Spice eran unas nenas muy graciosas y que wannabe es un temazo tremendo (jitazo, como diría Carlitos). ¡Anda que no te debo yo a tí descubrimientos! ¿Y cómo te lo pago? Mandándote la maldita primavera, de Yuri.

Sonique dijo...

Hace un par de años tuve que hacer una práctica en la asignatura de Psicología sobre qué era la felicidad para mí. Yo en ese momento lo resumí con las letras de tres canciones, entre ellas 'Yo para ser feliz quiero un camión'. No es que quisiera un camión, ¡pero quedaba tan bien en el folio!

Hoy por hoy cambiaría la letra y diría: yo para ser feliz quiero irme de conciertos con 'la gafapastawannabe' :D Y no es poca cosa precisamente.

Besotessss

Anónimo dijo...

Yo la musica de mi juventud la recuerdo borracho. O sea, q no la recuerdo.

Goio

Carlitos dijo...

Fíjate que acabo de venir de un concierto de música renacentista (yo entre el coro) y no sabía si escribir sobre mi relación con la música o sobre el día friki. Aquí empieza a divergir nuestra telepatía.

monty dijo...

notas estupendas para un ser musical, je. Una vez más, el guggenheim ha ignorado mis esfuerzos y no estaré entre las ochenta personas que disfrutarán de un exclusivo concierto de música sacra rusa delante de los iconos de la exposición actual del museo. Una pena, porque creo que habría sido un lugar estupendo para disfrutar de la más espiritual de las artes.

besitos...

Caperucita Rusa dijo...

Ufff, qué identificada me he sentido entre Gene Kelly y Rufus Wainwright... Una canción de Gene Kelly alegra el día a cualquiera, a ver si Rufus versiona alguna!!!

Un besote!