4.4.07

Ir sin luces

En mi vida anterior a los 14 años, las bombillas eran sólo unas cosas que se usaban para colocar en las lámparas. Se enroscaban y daban luz. Hasta que llegó a mi vida Carmen Jiménez, la profesora de Ciencias Naturales de Primero de BUP. Era (y es, porque la veo en el autobús aunque no me atreva a saludarla) una mujer pequeña, con el pelo corto y cierta carita de mala leche. Imagino que se habrá jubilado, pero si no lo ha hecho, estaría por jurar que sigue teniendo a los alumnos tiesos como velas. Además de profesora, era la tutora del curso, y mi madre estaba acostumbrada a ir cada año a hablar con los profesores. No por nada en especial, mi madre es de las que iban para lo bueno y para lo malo. Y ese año por primera vez había malo, porque excepto la Educación física (Yo siempre he sido poco flexible y me avergonzaba y aterrorizaba a partes iguales hacer volteretas), yo nunca había suspendido nada, hasta que llegué al instituto. ¿El problema? Que junto a los dos suspensos (matemáticas y Ciencias naturales) se encontraba la misma puñetera notita que me perseguía desde la EGB: “Puede hacer más de lo que hace”. Así que allí se presentó mi señora madre, que no sé qué más pensaría que le iban a decir…

Pues sí, le dijeron algo más. Carmen Jiménez le dijo que su hija era como una bombilla.
A lo largo de mi vida me han llamado muchas cosas. Los niños se metían con mi nariz, y allá por séptimo me empezaron a llamar “cañoncitos”, seguro que no tengo que explicar por qué. Doña Gloria me llamaba vaga, y en mi casa, Silveria. Pero nadie nunca me había comparado con un objeto lumínico. Había un porqué, claro. Según Carmen Jiménez, yo podía alumbrar muy fuerte, y dar destellos importantes, pero al momento me fundía y me apagaba. A mi madre le impresionó la explicación, y la ha contado innumerables veces, para regocijo del personal. Para mí era una forma un poco más refinada de llamarme vaga, pero reconozco que siempre me ha hecho cierta gracia.

Esta semana, en mi casa, las bombillas hemos estado en crisis. La de la lámpara naranja de la entrada, la que ilumina el poster de Moulin Rouge, es la que más se parece a mí. Lleva años dando una espléndida luz al recibidor, pero parece no tener buena conexión y se apaga cuando menos te lo esperas, para no volver a encenderse en días, hasta que de pronto una noche te olvidas y al abrir la puerta de casa, pulsas el interruptor y ahí está, iluminando las bienvenidas de una Salsa ansiosa porque la hagan caso.

El miércoles, al encender la luz del salón, cayeron dos de las tres bombillas, y el sábado lo hizo la que ilumina mi dormitorio, ahora sólo acompañado de la leve luz azul de la lamparita de noche. El baño hace tiempo que tiene una buena y una que alumbra, pero que es demasiado grande para el espejo, en mi despachito uno de los dos focos se ha puesto de acuerdo con la bombilla de la entrada y sólo se enciende cuando quiere, y en la cocina uno de los halógenos hace meses que dejó de alumbrar la pila. Quizá por eso hace unos días rompí de un tirón dos copas de cava apenas estrenadas. Quizá se me hayan roto más cosas por falta de luz y yo no me he enterado.

El lunes compré unas cuantas bombillas. Mi dormitorio tiene luz otra vez, y también el salón. Las bombillas del baño siguen siendo cada una de su padre y de su madre, porque me equivoqué con la compra y el casquillo era más grande. El halógeno no me atreví a comprarlo porque ni siquiera sé como se cambia, así que la vajilla seguirá cayendo, me temo.

Yo creo que también estos días he estado más bombilla que nunca. Pero como las bombillas de mi casa, muy loca. O más bien será que ando que no tengo luces. Ni para explicarme, ni para proponer, ni para callarme, ni para entender. Igual ando fundida y necesito que me cambien, o igual es que no tengo buena conexión, y por eso voy a tirones. Cuando consiga el casquillo adecuado o una lámpara bonita, quiero ser de esas bombillas transparentes de toda la vida. Ni softone ni fluorescentes, que son tristes. ¡Como poco de 100 watios, para deslumbrar al personal!

16 comentarios:

Goio dijo...

Mrs Bean!!!!!!!!!!!!

BWAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHA

Que maja tu profesora, adelantandose a BR, hay que joderse...

Bueno, pues oyes, suerte con el casquete :D

Martín dijo...

Una preguntilla, ir con una luz variable no es lo normal??

Eso de ir todo los días con los 100w encima al final puede ser monótono, no?? Capaz de que no seas capaz de disfrutarlo por ser lo habitual.

De hecho dicen en algunas barras lacrimógenas, que esos momentos valle son buenos para saber apreciar los brillos de las cimas, aunque puede ser no sea cierto.

G&L dijo...

Bonita forma de pedir que un hombre sensual y viril vaya a tu casa para que te cambie los casquillos (¿o se dice casquetes?).
Bueno, no sé. Si engañas a alguno dile que se pase luego por mi casa, que también se me ha fundido la de la cocina y yo soy muy poco mañoso.

Ilse dijo...

1. Melenudo, cómo que "se adelantó a Blade runner"? Oye hijoputa, que hablo de 1986 y BD es de 1982.

2. FdB, ir con luz variable está bien, ¡pero es que yo parezco un foco de discoteca! Eso de los momentos valle y las cimas lo defendí yo hace poco hablando del sacrificio en una teoría que creo que tú no compartías... :p

3. Gafulis, a veces tengo la sensación de que sólo entras a darme caña y espantarme a los hombres. ¿pero tú crees que a un tío le conquistas con estos post enormes hablando de luces? ¡Por favor...!
Pero sí, me vendría bien que alguien me cambiara ese maldito halógeno y me colgara unos cuadritos. Llamaré a mi hermano.

G&L dijo...

¿"Llamaré a mi hermano"? Ten cuidado o puedes acabar como Lina Morgan.

Ilse dijo...

Jajajajaaaa ¡Mierda! Debí haber puesto: "llamaré a TU hermano". :p

Tú no te rindes nunca, ¿verdad?

Goio dijo...

Cierto, cierto, TAN vieja no eras :D

el paseante dijo...

Buen post, bombilla.

Mis padres no sólo visitaban a mis profesores de matemáticas y física del instituto, encima le regalaban una caja de manzanas golden a cada uno.

Tenía otra asignatura atravesada: la química, pero con esa no eran necesarios los sobornos. El profesor había estado enamorado de mi madre en su juventud.

serguei dijo...

lalita, eres mi alma gemela con la gimnasia. Nunca di una voltereta en condiciones. La suspendí en 3º de bup, 2º trimestre.
y lo de las bombillas, fluorescentes y demás: cuando vayas a comprar apunta las características de lo que se te haya fundido y ve a una ferretería de toda la vida :-)

ElLoco dijo...

No saber nada de ti, no hacerte saber nada de mi, y tras un tiempo descubrir ¡que tienes un blog!. Seguro, que ya me lo habías comentado, o quizá no se dio la ocasión.

Ha sido un agradable reencuentro con la Silvistri más "habladora".

Un beso.

Dani dijo...

Siendo yo pequeñín, dos o tres años tendría, e iba a la Guarderia L'Ocell, un día mi profesora le dijo a mis padres que consultaran con el psicólogo de la escuela (no sé si estaba asociado a la escuela o estaba EN la escuela, como el Mmmmkayyy de South Park) si me pasaba algo raro. La razón es que yo me negaba a pintar con los dedos, a pintarme la cara, y similares (esta característica la he mantenido hasta hoy en día, sorteando con habilidad carnavales y otras celebraciones).

El psicólogo dijo que nada que lo que pasa es que el niño es limpio y ya está.

angie dijo...

Yo más diría que eres un faro, además de guía, nunca se apaga...me has hecho pensar en mi...y más bien me siento una de esas luces navideñas...chiquitinas, coloridas, y que algunos se acuerdan de mi una vez al año.

Carlitos dijo...

dani, a mí me pasaba lo mismo. De hecho ODIABA disfrazarme. Le tenía auténtico pavor, y por eso (quiero decir, entre otras cosas) siempre era el rarito que daba la nota. Junta a eso con un odio infantil a todos los dulces, tartas, pasteles y similares (y en cambio, adicción a la verdura rehogada) y tienes al niño más raro que ha parido madre.

Arwen dijo...

Me gusta la metáfora. De hecho, espero ser una bombilla de ahorro de energía para durar toda la vida y más. Para iluminarme tantas veces que me creo perdida y que me vean las personas a las que quiero. Y también para que me encuentren esos desconocidos que siempre te aportarán algo.
Y para tardar un rato en encenderme del todo, pero, una vez que estoy preparada, sorprender con mi brillo :)
Estoy segura de que eres una gran luz, Ilse.

Adulter dijo...

Supongo que no se refería a que brillabas con luz propia...porque eso hubiera sido el sol...

Menuda bruja, la Carmen, ya me acuerdo de ella, ya.

Ilse dijo...

Aún estoy flipada con este comentario. ¿Ya me acuerdo de ella? ¿Esto es una de tus ficciones o fuimos juntos al Felipe II? ¡¡¡Can´t believe it!!! :O