30.1.06

Peticiones del oyente

Los últimos posts han causado una tremenda reacción en cadena: Amigos, familiares y transeúntes me piden que les saque en el blog. Lo normal sería cumplir sus deseos, para seguir siendo la niña bonita y para que me quieran más, que, como ya dije, es el objetivo de este blog.

Lo que pasa es que me temo lo peor. Los retratados en los posts empezarán a contar las líneas que utilizo para hablar de ellos, a comparar los adjetivos con que les defino respecto de otros, y a lo peor acabo por crearme enemistades y por sembrar rencores entre mis amigos.

No es fácil complacer a todo el mundo. Mi cuñada me ha prohibido que hable de ella, bajo amenaza de denuncia, (anda, anda, si me quieres como a una hija mayor), mi madre pide informes a mi hermana sobre lo que voy diciendo de ella (mucho menos de lo que te mereces, eso seguro), y algún noctámbulo con el que comparto charla me pregunta sobre las inclinaciones sentimentales de los chicharreros.

Así no es de extrañar que tenga otra vez el ojo rojo, porque esto es un sinvivir.

A este paso, también mi gata acabará pidiéndome salir en el blog, poniéndose de uñas conmigo si no le doy un protagonista.

Claro que ella bastante tiene con pedir comida, que cualquiera diría que la quiero dejar como Maribel Verdú, que la ví ayer en los Goya y calculo que debe pesar lo menos 20 kilos menos que hace... pues eso, veinte años.

Hablando de los Goya, ayer me senté a ver la entrega a las 22.00 y acabé a las 02.20. Tenía pensado escribir un post sobre los premios, los premiados y la ceremonia. Pero no sé si será lo más sensato, dada el (mal) sabor de boca que me dejaron.

Voy a probar con los tranquilizantes y esta noche ya veremos...

4 comentarios:

Carlitos dijo...

Pero chica, es que tú ya sales en el google desde hace 2 semanas! ¡cómo lo harás!

Queer Enquirer dijo...

Me encanta tu gata. Y nada de acceder a las peticiones de familiares para salir en el blog. Es más, nunca debieron saber que tenías un blog porque ahora muchas cosas no podrás contarlas. En cualquier caso, ese afán de protagonismo que te ha dado para sacar a tu familia del armario es conocido como el "síndrome de Cristina Tárrega" y eso puede ser muy peligroso querida.

Anónimo dijo...

Tantas madrugadas regalándole una terapia a la Lindo para que luego sólo diga de uno: "algún noctámbulo con el que comparto charla"; así, en plan chulito, como con desprecio. Ya te vale.

Anónimo dijo...

Si es que todos dicen que esto del blog es una tontería, pero en cuanto saben de alguien que lo tiene quieren salir en él.
Tú ni caso, porque para hablar de los demás sin poder ponerles verde, y teniendo que pensar en cada momento qué dices y como, no te creas un blog.

Besitos, Eva.